(Agencia Paco Urondo)
El Largo camino hacia la liberación, y "los puntos suspensivos"·
Hoy luego de muchos meses de muy difíciles trabajos, un mancomunado esfuerzo de la mayor parte de los países latinoaméricanos, encabezados por el presidente de Venezuela, lograron la primera liberación de personas retenidas por las Farc-Ep, en medio de un estado de guerra, entre el estado-gobierno de Colombia, que domina el 60% del territorio, y las guerrillas que dominan el 40% restante.
Esta guerra tiene más de 50 años de existencia. Desde hace más de 10 años ha entrado a formar parte de las guerras terroristas que lleva a cabo el aparato militar del imperio, en los más diversos frentes.
Hace unos días hice llegar a la Paco, un texto de Pasquini Durán que salió en Pagina 12. Ese texto tiene una cita del pensador e investigador de la historia política de los pueblos y del imperio, Naom Chomsky.
La cita contiene unos puntos suspensivos en medio de un párrafo que siempre me despertaron curiosidad por leer que se había "quitado" del texto original, cual era su contenido.
Ahora, con la inmensa alegría, y conmoción del primer paso de lo que puede ser una largo y difícil camino hacia la paz en Colombia, o sea, con la entrega por parte de las Farc-Ep de Clara y Consuelo, y ante la majestuosidad inenarrable de los hechos que en una parte transmitió la televisión estatal venezolana, se me ocurrió tomar el libro "Piratas y Emperadores" y buscar la cita, y la parte del texto omitida.
Es mi punto de vista, que aquello que censuró Pasaquini Durán, al leerlo, dá cuenta ante que instancia de Terrorismo estatal -promovido y alimentado por el imperio- estamos viviendo en Latinoamérica.-
Primero va el texto citado por Pasquini Durán, y luego agrego el texto omitido por los puntos suspensivos.
Por su parte, el reconocido historiador y lingüista norteamericano Noam Chomsky en su investigación sobre “el terrorismo internacional en el mundo de hoy” asegura que a fines de la década del ’90 en Colombia “se producían unos diez asesinatos políticos al día (desde entonces puede que se hayan duplicado, según las organizaciones humanitarias colombianas), y la cifra de personas desplazadas había alcanzado los dos millones, con aproximadamente 300 mil cada año en constante aumento. El Departamento de Estado norteamericano y Rand Corporation están de acuerdo con las organizaciones humanitarias en que entre un 75 y 80 por ciento de las atrocidades son atribuibles al ejército y a los paramilitares ... (...) ... En 1999, en plena escalada de las atrocidades, Colombia se convirtió en el principal receptor de ayuda militar estadounidense en todo el mundo (detrás de los inamovibles Israel y Egipto), desbancando a Turquía” (N. Chomsky, Piratas y Emperadores).
Texto omitido (y señalado por puntos suspensivos)
"los paramilitares. Estos últimos están tan vinculados al ejército colombiano que "Human Rights Watch" se refiere a ellos como "la sexta división del ejército, al lado de las cinco divisiones oficiales. La proporción de atrocidades atribuidas a las "seis divisiones" se ha mantenido constante a lo largo de los últimos 15 años, pero con un desplazamiento de los militares hacia los paramilitares a medida que el terror se ha privatizado. Un recurso éste conocido que se ha utilizado en los últimos años por parte de Serbia, Indonesia y otros estados terroristas que buscan la "denegación plausible" para sus crímenes. Estados Unidos está empleando una táctica parecida, privatizando la instrucción y dirección de atrocidades, al igual que su ejecución en Colombia como en sus operaciones de guerra química (denominadas "fumigación") que han tenido efectos devastadores en la mayor parte de la población campesina, bajo el ridículo pretexto de la lucha contra el narcotráfico. Tales operaciones están siendo transferidas cada ves más a empresas privadas (MPRI, Dyncorps y otras) que son financiadas por Washington y emplean oficiales estadounidenses en una estratagema eficaz para escapar del limitado examen del Congreso, en busca de una implicación directa en el terrorismo de Estado.
A continuación de el texto arriba escrito, siguen los últimos párrafos de la nota que cita a N. Chomsky.
(Agencia Paco Urondo)
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