(Agencia Paco Urondo) A ver, Mordisquito, ¿de qué me estás hablando?
Que la libre elección, que la credibilidad, que la seguridad jurídica…
¡Que no te mientan más!
¡Que no te saquen a la calle a defender falacias!
Falacia número 1: La libre elección
En principio, las AFJP reclutaron al grueso de sus afiliados de prepo.
Con mecanismos impuestos desde el poder menemista y con una publicidad que, con el paso del tiempo, resultó a las claras fraudulenta.
Si el trabajador no se enteraba, no comprendía o bien no tenía tiempo de ocuparse, quedaba automáticamente pegado a una administradora privada.
Cuando el gobierno de Kirchner abrió el juego al respecto, los sitios de Internet ligados al trámite de elección eran, merced al arduo trabajo de hackers mercenarios (hoy generadores de SPAM gorila), prácticamente inaccesibles.
Falacia número 2: ¿Credibilidad?... ¡Ja!
El sistema en sí se creó para matar dos pájaros de un tiro: desfinanciar al Estado y transferir el inmenso caudal de aportes al circuito financiero privado para potenciarlo.
En los años de vigencia del sistema, las AFJP se quedaron con u$s 12.000.000.000, (¡sí! doce mil millones), en concepto de comisiones
Mientras los aportantes acumulaban pérdidas sobre sus ahorros que, actualmente, llegan al 25%.
¡Que creíble, Mordisquito!
Falacia número 3: ¿Seguridad jurídica?
Para muestra basta un botón.
Si el Estado Nacional no hubiese inyectado $ 4.000.000.000 al sistema, hoy el grueso de los afiliados a las AFJP (se habla del 77%) estarían cobrando algo así como $ 460.00 cuando la ley dice que deben cobrar una mínima de $ 690.00.
¡Y ni hablar de la movilidad!
En las actuales circunstancias, con toda seguridad la misma será descendente para el sistema de capitalización basado en la timba financiera.
¡No resisten el menor análisis!
¡Date cuenta, Mordisquito!
A Clarín le duele porque tiembla de sólo pensar en su paquete accionario clase B en manos del Estado; en especial de “este” Estado.
Por eso sacan de contexto al mismísimo Padre Eterno, el General Perón, recortando un párrafo que en su extensión original, se refería al desfalco de las cajas jubilatorias cometido por la fusiladora de 1955 en adelante.
A la oposición gorila y a los nostálgicos de la década “primermundista” les duele porque siempre les duelen los aciertos del Gobierno Popular.
¡¿A mí me la vas a contar?!
¡Claro!
Si el modelo tiene éxito no vuelven más.
Pero a vos, Mordisquito, ¿por qué te duele?
Si de lo que se trata es de preservar tu futuro.
El futuro de todos los trabajadores.
Sólo con el sistema de reparto se garantiza que la movilidad sea siempre ascendente.
Sólo con la administración del Estado se puede evitar la dilución de los fondos en timbas y la fuga de capitales en forma de comisiones, asimilando los mismos al Proyecto para asegurar lo que realmente importa: La felicidad del Pueblo.
¡No te dejes engañar, Mordisquito!
No están defendiendo “tus” ahorros a los que, por otra parte, jamás tendrías acceso como tales.
Están defendiendo la impunidad del saqueo.
Están defendiendo el status quo del poder del establishment.
Están defendiendo sus privilegios.
Pero no te están defendiendo a vos, Mordisquito.
A vos te quieren seguir robando. (Agencia Paco Urondo)
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