CAPITAL FEDERAL, Agosto 8 (Agencia Paco Urondo - 442) El compañero Rubén Tamborindeguy publicó una carta abierta en repudio a las palabras del embajador de Israel en Argentina.
"En una nota anterior, llamábamos a la comunidad judía de la Argentina y sus organizaciones comunitarias a definirse ante la sociedad, en relación con las matanzas perpetradas por el estado terrorista de Israel en los territorios palestinos y el sur del Líbano. Creíamos en la sensatez de sus integrantes para no solidarizarse con semejante horror, no solidarizarse con el terrorismo de estado. Debemos confesar nuestra ingenuidad. No hay una posición independiente, no hay autocrítica. No hay piedad por las criaturas, los pobres, los discapacitados. Sólo hay odio e hipocresía.
"El sionismo sigue haciendo marchar al paso de ganso a la comunidad judía argentina, a sus organizaciones y a sus dirigentes. Y sigue pretendiendo seguir batiendo el parche con la eterna monserga de que son las víctimas. Se quiere equiparar los modestos Katiuska que tiran los patriotas libaneses, con el bombardeo sistemático y criminal de aldeas y poblaciones civiles, con las bombas de fósforo blanco, con las bombas bacteriológicas. La desproporción entre las víctimas de ambos lados grafica claramente esto. Todo el periodismo internacional también.
"Y repiten el mismo verso de toda la vida, que siempre les dio resultado: hacerse las víctimas. Pero hoy no va a darles resultado, como no les está dando resultado la ofensiva asesina que largaron contra un pueblo digno. Hoy el mundo ha abierto los ojos, y ve la verdadera cara del imperialismo anglo norteamericano sionista. Volvemos a repetirlo: señores sionistas, ustedes no son víctimas, son criminales.
"Pensábamos que se había aprendido del ejemplo de Moisés Yanski, Gelbard, Slutsky y Gregorio Selser, que tuvieron en esta tierra su hogar, se jugaron por ella, y no tuvieron que ir a buscar inspiración a otras latitudes. Nuevamente en espectáculo de argentinos recibiendo instrucciones de un embajador extranjero. Nos equivocamos. Siguen oyendo los cantos de sirena. ¡Qué lástima! Pero quien calla, otorga. Y quien otorga, se convierte en cómplice. Punto Final". (Agencia Paco Urondo)
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