miércoles, 8 de abril de 2009

Cuando la desvergüenza se convierte en delito, por Daniel Kaminszczik

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Siempre pensé que Cecilia Pando es una desvergonzada.

Ningún ser humano bien nacido podría, después del informe de la CONADEP, avalar las aberraciones cometidas durante la última dictadura militar por las fuerzas armadas y de seguridad como tampoco defender a sacerdotes supuestamente cristianos como Baseotto o Von Wernich que no sólo apoyaron sino que participaron de la metodología aplicada por quienes, empuñando las armas confiadas por la Constitución Nacional para la defensa de la Patria, desataron el más grande genocidio de la historia en estas latitudes

Cucharas en el cuello del útero de las mujeres embarazadas para aplicar picana en el feto, seres humanos vivos anestesiados arrojados al océano desde los tristemente célebres "vuelos de la muerte", asesinato de familias enteras, robo y privación de identidad de bebés nacidos en cautiverio, apropiación de bienes muebles e inmuebles de los desaparecidos, violaciones, todo esto aplicado de manera sistemática en el marco de la represión ilegal iniciada en 1976 con el sólo propósito de imponer un régimen de entrega del patrimonio nacional y saqueo al pueblo trabajador.

Trabajadores, estudiantes, militantes populares, sacerdotes, trabajadores sociales, docentes, intelectuales, en fin, 30000 personas masacradas vil y arteramente.

Hoy, tras los exabruptos de la agitadora Pando en la audiencia del pasado miércoles, he cambiado de opinión: No es una desvergonzada. Es una sinvergüenza.

Con los ojos desorbitados, las mandíbulas crispadas y a voz en cuello, este funesto personaje amenazó de muerte a jueces, funcionarios, periodistas, camarógrafos y familiares de las víctimas ante las cámaras, haciendo gala de su desprecio por la justicia y los derechos humanos.

Amenazas de muerte, intimidación pública, agresión; todos delitos tipificados en nuestro codigo penal.

¿Hasta cuando esta mujer continuará impune?

¿No hay en la Argentina un fiscal con sus "atributos" bien puestos que ponga a esta defensora de lo indefendible ante los estrados judiciales?

Cecilia Pando no necesita un psiquiatra, como gritó uno de los asistentes a la audiencia.
Cecilia Pando no está loca.
Cecilia Pando es una delincuente y como tal debe ser tratada.
Para que, de una vez y para siempre quede claro que NUNCA MAS!

(Agencia Paco Urondo)

No hay comentarios:

Publicar un comentario