Capital Federal (Agencia Paco Urondo)En esta entrevista, Ricardo Forster, integrante de Carta Abierta, da su visión sobre la violencia, criminalidad, en los jóvenes en la sociedad. La posición que toma la derecha y los medios de comunicación frente a este tema. La charla se realizó en el programa radial "Basta de zonceras"(FM La Boca, 90.1. Martes de 10 a 13 hs).
Basta de Zonceras: Estuvimos hablando sobre el tema de la criminalidad infantil – juvenil. Y cómo los medios convierten en cómplices a aquéllos que quieren problematizar esta situación. ¿Cómo ves esto?
Ricardo Forster: Creo que son barias cosas. Efectivamente hay ciertos medios de comunicación que generan, multiplican, exponencialmente, un clima de inseguridad. Multiplican en cuanto al concepto de los actores de violencia. Pero al mismo tiempo, nos encontramos en una situación, en la qué, la mayoría de la sociedad mira el mundo a través de los relatos mediáticos. Esto no significa, que no halla inseguridad, violencia y delitos. Sería absurdo decir que son los medios de comunicación los que crean las condiciones de una ficción que no existe en la realidad. Pero también la cuestión es cómo se presenta, cómo se define, qué se recorta de la realidad, a quiénes define como portadores de la violencia.
Así se construye una política que tiende a dejar huellas muy profundas en el colectivo social. Esas huellas están estructuradas en torno a prejuicios, a una criminalización de un bastísimo sector de la población, que generalmente, es el de menores recursos, el que en peores condiciones vive. Dentro de ese sector hoy se esta criminalizando, exponencialmente, a los jóvenes, a los más chicos, a los niños. Entonces, estamos frente a una situación urgente, compleja. Porque no podemos obviar que hay un dato efectivo de la realidad que es preocupante, que tiene que ver con el aumento de los ámbitos urbanos de nuestra sociedad, de cierta violencia y criminalidad. Que hay que verlo en el interior de algo más amplio, no es solamente lo jurídico, de la prisión o del castigo. Sino que es una cuestión de la sociedad, del trabajo, de lo que ha sucedido en los últimos treinta años. Si sólo, lo leemos desde la brutalización del echo, desde la construcción amarilla y despiadada del acontecimiento. O si sólo, lo leemos desde el lugar de la victima, que sería otro modo cómo los medios se suelen colocar. Lo que queda, es la venganza, el linchamiento y la multiplicación de la violencia. Por lo tanto, es un tema complejo, amplio, difícil, al que tenemos que acordar y pensar.
BZ: ¿Cuál es el entramado que va uniendo al discurso más reaccionario con el discurso circulatorio? ¿Por qué se encuentra tan cómoda la derecha con ese discurso armado?
RF: Primero por el concepto de sociedad que tienen, por la idea de coerción, de punición, el imaginario que recorta toda la tradición de las derechas históricas. Es un núcleo ideológico que tiene que ver con partir a la sociedad desde una construcción moral de buenos y malos. Criminalizar a bastos sectores de la sociedad, que pueden ser desde otro punto de vista, una amenaza para la propia estructura de dominación de la derecha. También tiene que ver con una idea de un Estado que tiene capacidad, fuertemente, policía, punitiva. Un Estado vigilante, penitenciario. Porque en ésta lógica del Estado penitenciario, la criminalización de la pobreza, tiene como punto de salida las prisiones, la multiplicación de la población encarcelada. Es decir, hay un dispositivo, un discurso, una práctica de las derechas históricas, que siempre se vinculó con esta idea de Estado gendarme, policía, represivo. Pero hoy convive con algo diferente, porque ya no es como la vieja derecha dura, conservadora, Sino, que ahora convive con una sociedad del consumo, del shoping center, de lo políticamente correcto, de las zonas cool de la ciudad. En donde bastas clases medias se ven a si mismas en el espejo del progresismo. Sin embargo, no soportan la presencia de aquél otro, que viene a amenazar su estilo de vida.
Sobre ese sector también opera una nueva derecha, que ofrece una mascara, que podríamos llamar: “aparentemente más liviana”. Pero que sigue sosteniendo su discurso en la dureza de la punición y en la transformación de la ley en una estructura, básicamente, de control de los sectores sociales sumergidos. Que ahora lleva a la lógica exponencial de la criminalización generalizada de la condición misma de la pobreza.
BZ: En un primer momento pensamos que esta crisis hegemónica, que parece estar atravesando las potencias centrales, que hay tenido tanta facilidad para hacerles pagar los costos a los países periféricos. Iba a cuestionar fuertemente el discurso de la derecha, pero pareciera que todo lo contrario. La derecha fortalece su discurso.
RF: Es muy interesante lo que dicen. Creo, que hay un punto clave, que es qué el sistema de dominación hace mucho tiempo que descubrió que los mecanismos más efectivos de dominación son los simbolismos culturales y la culturalización de sus políticas, es decir, penetrar hondamente en los imaginarios sociales, naturalizar su propia visión del mundo, su propia lógica, sus propias prácticas. Por lo tanto, la batalla más ardua y difícil de dar, es la batalla por los lenguajes simbólicos – culturales. En ese plano, la derecha todavía sigue operando con una potencia gigantesca y su crisis económica abre algunos canales, abre algunas posibilidades. Porque logra develar algo de lo que estaba oculto. Pero el trabajo es inmenso, porque entre otras cosas, esta crisis del sistema capitalista, financiera, internacional, no encuentra (por ahora), una alternativa real desde lo social que pueda realmente enfrentarse el modelo de dominación. Quizás América Latina, sea el único lugar del mundo, donde se han construido algunas experiencias interesantes que van poniendo en cuestión toda la estructura del modelo neoliberal. Pero estamos lejos, todavía, de una capacidad de los sectores postergados de la sociedad de construir su propio discurso y sus propias políticas para antagonizar el sistema.
(Agencia Paco Urondo)
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