Capital Federal (Agencia Paco Urondo) En un día como el de hoy, hace ya treinta y cinco años, se encendía en Chile el reguero de terror y muerte que, con la inmolación de Salvador Allende y la caida de la Via Democrática al Socialismo, iniciaría el período más sangriento de la historia de las dictaduras militares en América.
De la mano del gobierno imperial y su siempre dispuesta agencia central de inteligencia, las fuerzas armadas de la región, educadas en la tristemente célebre Escuela de las Américas y cebadas por la metodólogía aplicada durante la represión colonialista en Argel, ponían en marcha su proyecto de exterminio de los movimientos populares en nuestra Patria Grande.
El fin: La entrega del patrimonio nacional y la reinstauración del modelo exportador de materias primas oligarquico-imperialista en toda América.
Larga fue la lucha y duros los golpes recibidos por nuestros pueblos; mucha la sangre y muchas las ausencias pero el siglo veintiuno nos encuentra tomando el destino en nuestras manos nuevamente.
No es casualidad que, una vez más, los enemigos de adentro y de afuera, unan sus fuerzas y vuelvan a la carga contra los gobiernos democráticos libremente elegidos y hasta, como en el caso de Evo Morales, ratificados por el voto popular.
Hace unas horas, los medios televisivos comenzaban a informar las primeras muertes e innumerables actos de sabotaje en el marco de la rebelión oligarquica que pretende torcer la voluntad del pueblo boliviano.
Poco antes, el Presidente Hugo Chavez hacía pública la desarticulación de un complot golpista en Venezuela.
Denuncias de conspiración en Paraguay tras el triunfo inapelable de Lugo.
El conflicto sojero en Argentina que pudo haber tenido un desenlace impredecible si De Angelli no hubiese salido ileso del accidente que protagonizó la avioneta en que se trasladaba.
No.
No es casualidad.
Y habrá que estar despiertos ante esta instancia que parece querer reeditar un pasado luctuoso al que los pueblos de América, en paz y democráticamente, hemos dicho basta.
Fue categórico el Presidente Chavez en su comunicado de hoy cuando, con el histrionismo al que nos tiene acostumbrados pero con absoluta claridad de concepto y sin sutilezas, aclaró a los golpistas bolivianos que el derrocamiento de Evo daría al gobierno Bolivariano luz verde para apoyar cualquier acción armada del pueblo para recuperar la democracia y fue más allá aún cuando advirtió a los militares bolivianos que si derrocan a Evo o matan a Evo tendrá luz verde para iniciar cualquier tipo de acción, con las armas o sin ellas, para restaurar las instituciones en Bolivia como en cualquier otro país de la región.
Sería de gran ayuda para nuestras democracias que, matices particulares aparte, todos nuestros gobiernos dejen claro a la comunidad internacional que no serán toleradas las rupturas institucionales y que los gobiernos que pudieran surgir de las mismas no serán reconocidos a ningún efecto.
Que sepan antes de tirarse que la pileta está vacía.
Que se mueran de soledad y aislamiento de sólo pensarlo.
Y que les siga quedando claro que NUNCA MÁS. (Agencia Paco Urondo)
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