Capital Federal (Agencia Paco Urondo, por Matías Bustelo, publicado en la prensa del PC) Ante una concurrencia numerosa estuvieron en la sede del Comité Central, Luis D'Elía, titular de la Federación de Tierra y Vivienda (FTV), y Patricio Echegaray, secretario general del PC. Ambos fueron panelistas en el marco del tradicional Foro de Debate conducido por el periodista Herman Schiller.
Presentados por Herman Schiller, dieron una interesante y agitada charla debate en la sede central de nuestro partido, Luis D´Elía y Patricio Echegaray. Schiller, organizador del foro, hizo la presentación. La exitosa charla se publicitó y presentó como «Los Malos de la Película» y se efectuó en función del Foro de Debate Nº 15, ciclo que organiza y conduce Herman Schiller desde hace ya dos años con repetido éxito.
Los «Malos de la Película» no fue una denominación arbitraria para la conferencia, considerando que los grandes oligopolios desinformativos han convertido la imagen de dos luchadores como D´Elía y Echegaray en la de enemigos de la paz y la sociedad; el uno por haber copado la Plaza de Mayo cuando en ella se realizaba un «legítimo ejercicio de libertades democráticas», el otro por haber sido fotografiado en conferencia con un miembro de las «odiadas» Farc… La ironía no está demás y es, en algún modo, un efectivo medio para demostrar a los deformadores de la realidad que no nos hacen mella. Además, tal como recordó el periodista, la famosa marcha de Luis D´Elía a Plaza de Mayo fue un verdadero acto de grandeza cívica ante el avance de los grupos económicos de siempre batiendo cacerolas de apariencia contestataria. Y el hecho de que se hayan divulgado fotografías del secretario general del PCA conferenciando con las Farc, sólo comprueba lo que todos los comunistas argentinos sabemos y no nos avergüenza: que la lucha de las Farc es muy nuestra y que la reivindicamos.
La charla sirvió no sólo para reivindicar las luchas populares sino también para brindar un espacio de debate con dos figuras demonizadas por los medios. Herman Schiller bien aclaró antes de comenzar la oratoria de Luis D´Elía que este es un hombre que no se dudó en presentar como un violento ya desde hace tiempo, cuando con su movimiento copó una comisaría, siendo poco mencionado por los mismos medios el hecho de que la toma se hizo en respuesta a la muerte de un compañero.
El tema central de la charla fue el que está en boca de todos y del que no se debe dejar de hablar: el locaut. El presentador reflexionó al respecto de esta manera: «textualmente, el diccionario RAE dice que lock out es una voz inglesa que significa medidas de fuerza de la patronal para contrarrestar las pretensiones de los trabajadores. No lo dicen Lenin ni Marx, lo dice el diccionario que seguramente puede leer el rey de España, y lo que está ocurriendo en este preciso momento en el país, a pesar de todo el terrorismo mediático, es un locaut.
Schiller destacó luego que «muchos sectores de izquierda se confunden, sin duda por que la música es de izquierda: cortan rutas, hablan fuerte, enfrentan el poder, ¡pero la letra del locaut es reaccionaria!».Y no trepidó en valorar la labor de Luis D´Elía enfrentando casi en soledad «a los monopolios mediáticos».
D’Elia dice
Luis D´Elía inició su alocución agradeciendo al Comité Central del PCA la invitación a dar la charla, invitación que afirmó honrarlo «en este lugar que tiene tanta historia de coherencia, de compromiso y de lucha». Luego comentó que «el sur del río Bravo, está lleno de esperanzas y de intenciones, lleno de proyectos diferentes y pensantes, con países que viven en situaciones distintas, que tienen historias distintas, con realidades distintas, con relaciones de fuerza distintas, con las que, de alguna manera hoy están compartiendo un espacio de articulación que no se da en nuestra América desde hace años. (…) Hoy esta América morena, indo-afro-española, de raíces tan grandes, tan rica en todos sentidos, vuelve a tener una luz de esperanza generada, contra viento y marea, durante casi cincuenta años, por la Revolución Cubana, que es el espejo donde todos los que aspiran a la liberación, a la independencia, se miran; porque ese pueblo lleno de dignidad que se mantuvo erguido pese a todas las tropelías que le ha hecho el imperio en estas cinco décadas, es un pueblo maravilloso que nos irradia y nos enseña. Y desde allí, se fue gestando el segundo gran paradigma de América que es ese fenomenal proceso que está viviendo el pueblo venezolano que, con Hugo Chávez Frías a la cabeza, en el marco de una democracia burguesa ha logrado ir construyendo un proceso revolucionario que avanza y que parece que nada ni nadie lo va a lograr detener. Uno se llena de emoción mirando Bolivia, Brasil, Uruguay (aun con todas sus dificultades), Ecuador, Nicaragua y El Salvador. O México, donde la derecha tuvo que fraguar las elecciones. Uno recuerda emocionado que enterramos el Alca en Mar del Plata, con todos los presidentes de la región, con delegaciones de todos los pueblos y con una situación inédita en la que Bush se fue derrotado de la Argentina. Juntos hemos empezado a soñar con un Pacto del Sur, con una integración energética y se esta hablando de integración de nuestras Fuerzas Armadas, soñando con un parlamento único y una moneda única. Son muchos los avances que se han hecho, muchísimos, y muchos los sueños que animan esos avances. Ahora somos muchos los que sentimos que estamos en un camino correcto. (…) Tenemos una situación apasionante, pero difícil y compleja, en nuestra querida Venezuela, que tiene a final de año un desafío electoral muy grande, porque tuvieron elecciones de gobernadores, y la derecha se está reagrupando y tratando de sabotear la Revolución Bolivariana. Vemos con consternación lo que está haciendo la derecha en Bolivia, donde acaban de erigir, rompiendo toda la legalidad boliviana, un gobernador de Santa Cruz, lo que es una verdadera provocación al gobierno del compañero Evo Morales. El imperio está tratando de clausurar Bolivia; están pensando fuertemente en la apertura, llegado el momento, del estado venezolano de Zulia; están repensando en Río Grande del Sur (reflotando los viejos planes secesionistas en el sur de Brasil). Han cambiado estrategias: en los 70 mandaban a los oficiales superiores de las fuerza armadas a la Escuela de las Américas para que aprendieran a dar golpes de estado, a torturar, a secuestrar y matar... Hoy los ejércitos de ocupación son los medios masivos de comunicación, que están claramente articulados por la inteligencia aplicada en todo el continente y que son de carácter oligopólico y tienen un discurso clarísimo de dominación, fragmentación y sometimiento cultural de los pueblos. Generan miedo y egoísmo, buena mezcla que da como resultado la profundísima derrota cultural con la cual han sometido a nuestras capas medias que durante décadas estuvieron de las puertas de casa para adentro, no sintiéndose parte, no ya sólo de Argentina, de la provincia o del municipio, sino ni siquiera de su barrio. Para enfrentar esta derrota cultural de los sectores medios, hubo varias medicinas. Una de ellas fue el progresismo, que en definitiva decía que no hay que asustar electoralmente a los sectores medios, que hay que tratar de que esos sectores vayan produciendo algún eje para utilizar esos ejes como consenso y hacer zoom arriba de la derrota para utilizar el estereotipo de la mass media, que utiliza ese progresismo consistente en ser de una determinada manera, hablar de una determinada manera, vestirse de una determinada manera, decir las mismas cosas... Pero el progresismo se fue en helicóptero con De la Rúa y ojalá no vuelva nunca más».
D´Elía recordó asimismo que «ayer, un periodista me decía que el gobierno tiene la responsabilidad de crear consenso, y yo contesté que el gobierno no tiene la obligación de generar consenso sino de gobernar. El consenso es una macana, porque si un día a los Blaquier se les ocurre cerrar el Ingenio Ledesma, ¡nada de consenso!» Y continuó trayendo anécdotas a colación, como la de «un chico del Frente Barrial 19 de diciembre, que ayer le pegó una patada en el culo a (Luciano) Miguens, y vinieron los periodistas y me dijeron ¿vio lo que hizo?, como si el pibe hubiese cometido un crimen... Entonces cerré los ojos mientras escuchaba la pregunta y reflexionaba sobre lo que el pibe había hecho y me acordé de un millón de aborígenes asesinados por los ruralistas, me acordé del Gallego Soto y de Facón Largo en la Patagonia Trágica (sic), me acordé de La Forestal, me acordé del golpe del 30, me acordé de los fusilados del 55, me acordé de los 30 mil compañeros desaparecidos, y terminé diciéndole al periodista: ¡qué barata le salió la vuelta a Miguens!»
Posteriormente, burlando el habitual tilde de oficialista que se ha puesto a su figura, D´Elía criticó: «el proceso que vivimos con los gobiernos de Néstor Kirchner y Cristina Fernández, no está exento de contradicciones e impurezas; no es un gobierno lineal, ha tenido marchas y contramarchas y no expresa en sí mismo un modelo acabado. Pero digo que, en términos de proceso histórico, ha significado, por algunas medidas muy concretas, acumulación y avance para el conjunto del pueblo argentino. Hay tres o cuatro cosas que fueron muy potentes, quizá la más potente haya sido tener una política de derechos humanos que reivindica la memoria, la verdad y la justicia de manera contundente».
La ponencia del dirigente popular culminó con un llamado a una campaña nacional a favor de las retenciones, «porque éstas son la distribución de la renta nacional y de la riqueza». Y recordó la necesidad de ser políticamente incorrectos y pasionarios, «como el Che y Evita, que son, sin dudas, los políticos más queridos por el pueblo argentino».
Combatir por Bolivia
Inmediatamente después de las palabras de Luis D´Elía, unánimemente aplaudidas por el público, fue el turno de la ponencia del secretario general del PCA, Patricio Echegaray, quien comenzó señalando que «las revoluciones son nacionales en su forma, pero son internacionales por su contenido, y hoy estamos rompiendo con la reducción al localismo en la que nos encerró la derrota. Para nosotros el 76 fue una derrota, cuando se hundió a los movimientos populares del momento en Nuestra América. Otra derrota fue el neoliberalismo, que liquidó en nuestro país al segundo patrimonio estatal más grande del mundo luego del de Rusia. Luego vinieron la flexibilización laboral y el daño que se hizo a las ideologías, cuando al temor se sumó el egoísmo y la convivencia con el `vale todo´, lo que significó una derrota cultural. Luego vino la caída sin resistencia del producto de la Revolución de Octubre: la Unión Soviética. Entonces nuestros enemigos desarrollaron la dictadura del discurso único precedida por una idea atroz: el Fin de la historia. Se terminaban las utopías, el socialismo entre ellas. Había que acostumbrarse al capitalismo. Han pasado 18 años, pero hoy quiero decir que de nuevo podemos traer la gran idea de Galileo: el mundo se mueve. Y la historia se está moviendo fundamentalmente en este continente. En América Latina se están dando las condiciones y las contradicciones como para romper el esquema de la dominación imperialista. Los pueblos latinoamericanos resistieron las políticas neoliberales y a partir del triunfo de Chávez en el 99 nuestro continente paso de la resistencia a la ofensiva. América Latina es el continente donde se enpieza a construir con lógica anticapitalista, donde se ha reinstalado la idea de la perspectiva socialista».
Luego de los aplausos de la concurrencia, Echegaray manifestó: «el imperio va a tratar de frenar este proceso» y advirtió que «Obama es un maquillaje, demócratas y republicanos son lo mismo en política», recordando oportunamente que «la invasión de Bahía de Cochinos fue hecha con el poder de uno de los demócratas más connotados de la historia: Jonh F. Kennedy».
Seguidamente declaró: «Estados Unidos, en el pantano de Afganistán e Irak pierde la batalla por la hegemonía y tiene que cambiar de estrategia política: tiene que pasar de la hegemonía mundial al diálogo. Tienen que ir a una mujer presidente o a un negro presidente, se están maquillando. Van a volver a tratar de asegurar el patio trasero (Latinoamérica)».
Sin embargo, el secretario del PC recordó que «la política del imperio va a seguir teniendo un nivel de estrategia militar: la Cuarta Flota (una amenaza terrible), los enclaves militares como el del Plan Colombia (que cumple en América Latina el papel de Israel en Medio Oriente) y la política de secesión: fracturando Venezuela, Ecuador y Bolivia». Luego sentenció: «y les aseguro que hay planes de fracturar la Argentina en cuatro partes». Posteriormente propuso «que todos los que estamos en esta reunión generemos una confluencia de fuerzas populares, sociales y políticas que conformen un movimiento organizado, activo y dinámico de solidaridad con Bolivia. ¡Hay que impedir que caiga el gobierno de Evo! Hay que ayudar a las fuerzas populares bolivianas. Y yo radicalizo: ¡hay que abrir un registro de gente que esté dispuesta a ir a combatir a Bolivia si pretenden derrocar a Evo!
Más tarde, dedicó unos minutos al tema del locaut patronal: «ya no es la derecha que iba a golpear la puerta de los cuarteles: es una derecha más política que pretende tener bases sociales y que ha tratado de aprovechar este conflicto. A mi me han criticado por ir a la Plaza (de Mayo); me han dicho hasta kirchnerista. ¡Que digan lo que quieran, pero nosotros estamos para enfrentar a la derecha fundamentalmente! Y al gobierno le decimos que si los problemas que vienen tras el paro agrario, como la coparticipación, la inflación, el Indec, etcétera, avanzan, en poco tiempo puede estar la gobernabilidad en cuestión, si no se hace un giro hacia la distribución, en el mismo sentido en que lo hizo Chávez. Eso es lo que necesitamos acá: reforma agraria integral, nacionalizaciones, distribución de la renta nacional. Tenemos que luchar, movilizarnos, terminar con la dispersión. Hoy no hay espacio para el reformismo burgués, hace falta decisión y voluntad revolucionarias y para ello necesitamos una fuerza amplia que reúna a los que vienen del marxismo, del nacionalismo popular revolucionario, de la teología de la liberación, del antimperialismo independiente y de todos los hombres y mujeres honestos del país. Todo lo que vale la pena defender de este gobierno es lo que ataca la derecha». (Agencia Paco Urondo)
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