República Argentina (Agencia Paco Urondo) Dos cosas me llamaron poderosamente la atención en el discurso vacilante (claudicante, si tuviera algo que claudicar) de Cobos. La primera fue su advertencia de que no era un traidor. Es que, puedo aceptar fácilmente que la gente se equivoque porque no entiende, porque no puede, porque no sabe. Pero me rompe la cabeza que alguien esté traicionando y sea conciente de ello. Tanto como para tener que aclararlo. Simplemente no puedo aceptar que alguien pueda practicar el mal a sabiendas.
La segunda es tiene que ver con la ideología encarnada en Cobos. Su justificación fue “obedezco a mi conciencia”. Es decir, su decisión se sustentaba no en la voluntad popular, colectiva, que lo ubicó en esa responsabilidad y que él expresa. No. El sentido de democracia híperdelegativa de Cobos implica que él no debe responder al proyecto que representa o a su base social. Debe responder a su absoluta e individual conciencia. Naturalmente fue aplaudido por los medios conservadores (Clarín, La Nación, Crítica).
Me gustaría acusarlos de liberales, pero el liberalismo con sus grandes defectos sigue siendo una ideología colectiva. El nacionalismo popular tiene un concepto más apropiado. Traición. (Agencia Paco Urondo)
De aquel twitter de Milei del 2022
Hace 7 horas
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