miércoles, 8 de abril de 2009

Comentario de un lector sobre la prensa, por "Los Caminos de la Patria Grande"

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) Nota de Apu: la siguiente, es un comentario subido por un compañero a la nota "La prensa Argentina: ¿herramienta de información? o ¿máquina de comprimir?, por Alejandro Mazek".

Comparto, y me parece un hallazgo, la expresión de "conjunto de personas que trabajan en la máquina de comprimir pueblos", o algo así. Además tengo el mismo sentimiento de desprecio por esa oligarquía informativa que conforma la voz cantante de todo gobierno antipopular y de todo avance del imperialismo. Quiero aclarar esto primero: comparto la "línea" del artículo.

Pero quería llamarles la atención sobre una cosa: El artículo comienza con una reivindicación del comunicador como un obrero de la información, en el peor sentido de la palabra "obrero", que es el sentido fordista. O sea, como la persona que cumple silenciosa y sumisamente su tarea, sin agregarle nada que lo distinga a él personalmente. El comunicador podría ser Pedro o Juan, así como el obrero fordista puede ser Peter o John. Es como la abejita buena o la hormiga trabajadora. Como quien dijera "pásalo y calla". Y como esa imágen del comunicador-operario aparece confrontada con el comunicador-compresor, parece que se deslizara una reivindicación del primero... y ahí estamos jodidos, compañeros. Esto no tiene nada que ver con la línea política que llamamos nacional y popular, que se enraíza en lo más profundo de las tradiciones políticas argentinas, que son democráticas y populares.

Jauretche, Scalabrini, Walsh, el mismo Perón hicieron de la prensa un arma poderosa en sus manos. Y además, a nosotros, a los peronistas, a los compañeros de ese sueño libertador que llamamos pensamiento nacional y popular, siempre nos gustó más el obrero contestatario, el que interfiere en la comunicación, y lo hace con orgullo, con desparpajo, porque no tiene nada que ocultar.

Claro que a veces la desproporción entre el poder de ellos y el nuestro nos desespera y nos dan ganas de silenciarlos. Pero la desesperación no es buena consejera en política, y la opción de la censura sólo nos podría llevar a un fracaso rotundo, y necesitamos vencer la batalla por los medios de comunicación.
Creo que lo importante es distinguir entre empresas y periodistas. Dar la mayor libertad posible a los primeros (aunque digan cualquier barbaridad, aunque operen en favor de los poderosos explotadores de nuestra patria y nuestro pueblo), y restringir paulatinamente, hasta llevarlos a la extinción, a los segundos.
Esta distinción es fundamental ahora.

Si estableciéramos un sistema de control de lo que se dice, nosotros mismos seríamos los primeros perjudicados, porque todos los buchones de la gran prensa se pondrían a exigirnos un ajuste imposible para quien está enrolado en la lucha por la liberación del pueblo. Tal vez "la Paco" no podría llamarse "agencia", porque su posición política es más que evidente. Y eso sería perder espacios que nosotros necesitamos en esta hora.

Lo que hay que buscar es los mecanismos técnicos para que estos medios se saquen la careta. No sé si es un delirio o no, pero me parece que sería interesante obligar a los medios gráficos (a todos) a publicar la lista de quienes los finanzan, y la proporción en que lo hacen; y hacerlo en forma cotidiana (no una vez en la vida) y como información central de una sección especial, por ejemplo la contratapa. Nosotros saldríamos airosos de esa prueba, porque no tenemos nada que ocultar, y está claro la comunión de intereses entre quienes financian la prensa popular y quienes la producen. Ellos... creo que no pasarían.

Bueno, temo que mi idea padezca de "doñarosismo", y sea un tanto ingenua, pero el sentido es, repito, que debemos diferenciar a empresas de periodistas (por muy gorilas que estos sean), dar libertad al hombre y restringir en todo lo posible a las corporaciones. Ganaremos, siempre con mayor libertad, nunca exigiendo el silencio de nadie.

Un abrazo compañero de "Porloscaminosdelapatriagrande"
(Agencia Paco Urondo)

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