CAPITAL FEDERAL, Julio 24 (Agencia Paco Urondo - 342) Santiago Martorelli es el Secretario de organización del Movimiento Evita. Tiene la particularidad de ser uno de los pocos referentes indiscutidos de una organización que va adoptando una envergadura nacional. Una entrevista imperdible para los interesados en la matriz ideológica del Evita.
Agencia Paco Urondo: ¿Qué es el Movimiento Evita?
Santiago Martorelli: El Movimiento Evita tuvo un desarrollo muy vinculado al último tiempo de la historia política argentina. Éramos un grupo de compañeros, buscando resistir al modelo neoliberal. Encontramos en los desocupados, en su pelea por la inclusión, un problema de difícil solución para el modelo, porque su base es la exclusión social. Como los movimientos desocupados se convirtieron en un actor que el modelo no podía contener, fueron socavando las bases del neoliberalismo. Así, surgimos como movimiento de desocupados.
APU: Esa era la época del MTD.
SM: Claro. Todos nosotros éramos militantes políticos, no sociales, ni mucho menos punteros. Éramos militantes revolucionarios que encontramos en los movimientos de desocupados una respuesta para canalizar nuestra confrontación con el modelo neoliberal. Sabíamos que las consecuencia más irreversible del modelo era la desindustrialización y el desempleo. Ésto a su vez arrastraba a la pobreza, la indigencia, la destrucción del sistema de salud. La estrategia era ponerle trabas, desestabilizar el modelo. Tuvimos una incapacidad política muy grande, que fue construir una alternativa política a este proceso.
APU: ¿Por qué no se pudo?
SM: No fue un problema solamente de los desocupados, sino del movimiento nacional. En los 70 se sufrió la perdida de los principales cuadros, la destrucción de las organizaciones revolucionarias y como cualquier etapa defensiva, la característica de la resistencia fue la atomización y fragmentación. Cada compañero construía su propio espacio político. En la etapa ofensiva sucede lo contrario: se tiende a la síntesis, a la unidad, y ésto requiere una nueva caracterización. Ahora el Movimiento Evita es parte de un proceso de síntesis donde las organizaciones populares estamos avanzando hacia la construcción de políticas más justas.
APU: ¿Qué marca el cambio de la etapa defensiva a la ofensiva? ¿Diciembre de 2001 o la asunción de Kirchner?
SM: Creo que son los dos, parten del mismo proceso. Es difícil pensar la asunción de Kirchner sin diciembre de 2001, y es difícil pensar el 20 de diciembre sin todas las pequeñas marchas y confrontaciones año tras año, preparando ese levantamiento popular. El gran mérito de Kirchner es ocupar ese vacío de poder que tenía como elemento central el "que se vayan todos". Esa consigna nacía de la oposición de sectores medios y algunos populares al régimen político. Pero además implicaba la crisis de representatividad dada porque ninguno de los sectores político - sociales era capaz de sintetizar un a propuesta que disputara la conducción del Estado.
APU: Kirchner, ¿por qué logra llenar ese vacío de poder?
SM: Porque logra interpretar lo que estaba sucediendo. El mensaje de los sectores populares era que nadie iba a gobernar este país si lo hacía en contra del Pueblo. Además, arrastra la experiencia histórica que le permite hacer esa lectura. En los 70 participó del último proceso fuerte de acumulación de poder popular, y segundo, tenía la experiencia de gestión para saber cuáles eran los principales retos que planteaba la conducción del Estado. Logró sintetizar todo en un solo proceso. Entendió cuáles eran las dos grandes peleas del Pueblo argentino: en los 80, la resistencia contra la dictadura, contra los asesinos y los vendepatria; y en los 90 la lucha contra el modelo neoliberal.
APU: ¿Cómo converge el Evita con Kirchner?
SM: En las elecciones de 2003 decíamos que no había que votar, que no había ningún candidato que sintetizara las aspiraciones generadas desde 2001. El punto de partida lo ponemos en el discurso ante la asamblea legislativa, en esa convocatoria leemos que hay un cambio en la Argentina. Ahí tenemos las primeras reuniones, en convocatorias muy amplias a todas las organizaciones sociales y gremiales. Nos sentimos representados en los planteos de transformación. Hubo dos planteos centrales: generar mayores niveles de autonomía y soberanía política respecto de los condicionamientos del FMI y los países centrales; y el segundo elemento, generar inclusión social, cultural, económica y política, construyendo un mejor sistema de representación.
APU:¿En qué momento crece tanto el Evita?
SM: Creo que hay tres momentos que hacen que el Movimiento Evita haya tenido un salto, todos vinculados a aciertos políticos. La historia de nuestro movimiento está vinculada estrechamente a las etapas políticas de la Argentina. Uno, es la construcción de una organización de desocupados que tomara las banderas del peronismo. Para muchos compañeros que habían visto el desastre del menemismo, que no representaba al peronismo, descubrieron un movimiento de desocupados que representaba las verdaderas banderas del peronismo. Así convocamos un montón de cuadros esparcidos por el país. Segundo, el acercamiento al Estado y esta idea de que el Movimiento Nacional no se construye solamente en el territorio sino también como lo hizo Perón: desde el Estado. Es la idea de una polea de transmisión del poder popular con dos polos. Si logramos acercarlos, construimos el poder popular.
APU: ¿El acto de lanzamiento de los promotores de Derechos Humanos (realizado el martes 11 de julio en La Plata) viene a ser un ejemplo?
SM: Exactamente, de la irrupción de las políticas del Estado dando respuesta a una necesidad popular. Ésto estaba en el MTD Evita pero se potenció en la construcción del Movimiento Evita. Las aspiraciones del MTD están, pero el Movimiento es muchísimo más. Es la incorporación de compañeros que venían de una construcción política y social distinta. El caso del Movimiento Norte Grande (en el noroeste argentino), los compañeros bonaerenses como Adela Segarra en Mar del Plata y el "Chino" (Fernando) Navarro en La Matanza.
APU: ¿Qué diferencias?
SM: El tipo de desarrollo de Adela ya utilizaba las herramientas del Estado para dar respuestas al territorio. El "Chino" Navarro, desde las estructuras políticas, Cristina Álvarez Rodríguez, desde la figura de Evita y el Instituto de Cultura. El Movimiento es muy superador, a pesar que creemos que ya había un germen de todo ésto en el MTD.
APU: ¿Cómo se sintetizaron esas características diferentes? ¿No hubo tensiones?
SM: Bueno, ese es el problema de la construcción política: cómo sintetizar las diferentes expresiones de un mismo espacio. Pero eso también lo enriquece al Evita, que tengamos compañeros que vengan de la resistencia, de la política, de los 70, del territorio, de lo gremial, de la pelea de género, de lo agrario. Es lo que permite sumar a un montón de sectores y compañeros y referencias. Si a eso podemos darle una línea política nacional, una orgánica nacional, vamos a dar un gran salto.
APU: ¿El Movimiento Evita está en condiciones de hacerlo?
SM: Estamos en eso. Tenemos desarrollos en todas las provincias del país, en todos los lugares de la Patria o hay Movimiento Evita en construcción o ha pasado algún compañero que ha dejado rastro. Y ésto porque nos ocupamos de resolver el tema concreto del territorio, que significa hacerse cargo de las contradicciones de los compañeros.
APU: ¿No se produce una separación entre los compañeros en el Estado y los que sufren las contradicciones el territorio?
SM: Es un ínfima porción la de los compañeros del Evita en el Estado. Es la puntita del iceberg, la referencia, que no tienen ninguna razón de ser si no hay toda la estructura de compañeros atrás. Es un trabajo de coronación. En el ejemplo de los promotores, son mil compañeros que todos los días están trabajando en el territorio para sostener esa política. Los compañeros barren el país con una concepción nacional y popular. El segundo elemento es que los compañeros comparten que en la Argentina actual no hay un problema de doctrina o programas, sino que es un problema de poder. Y para avanzar es necesario construir el poder que necesitamos.
APU: Pero, ¿no se estaría postergando la formación doctrinaria de los cuadros?
SM: La formación de los compañeros se da a través de su práctica política. Hay compañeros que salieron del territorio y empezaron a pensar los problemas no a partir de la confrontación sino a través de la política de Estado. Un ejemplo: teníamos arroyos contaminados que recibían toda la basura de una comunidad. En Berazategui teníamos 5 pibes con cáncer de huesos y leucemia. Un caso extremo de la muerte cotidiana que genera la contaminación. A partir de eso, los compañeros pensaron en una política que era construir cooperativas para el saneamiento del arroyo.
APU: Con el apoyo del Estado.
SM: Una propuesta que le hicimos al Estado, y que el Estado sostuvo. Ésto nos permitió resolver dos problemas: primero, el trabajo y la inclusión, el problema central de este proceso, y segundo, mejorar la calidad de vida de en las villas y asentamientos. Además, evitar las inundaciones. Los compañeros en el territorio, formados en esa realidad, crecen políticamente. Es muy difícil pensar en la formación sin integración económica. Esa función la cumple el trabajo, que potencia la política. Después, tenemos que darnos una política más intensiva en la formación de cuadros dirigenciales, para aprovechar esta circunstancia. Construir cuadros políticos que puedan replicar este proceso en donde les toque estar.
APU: ¿Por qué te parece que amplias franjas de sectores medios no comprenden este proceso?
SM: Hay un gran acompañamiento de los sectores medios al Presidente. Por supuesto, no es de la misma característica que los trabajadores y el territorio. Los sectores medios son más volátiles, dependen del ánimo que le generen determinadas medidas. El Gobierno ha interpretado correctamente sus demandas y las políticas desarrolladas han contribuido a integrarlos. Donde más nos falta es integrar a los sectores populares. Estamos hablando de la distribución del ingreso. Los sectores medios han recompuesto su poder adquisitivo, han avanzado en las conquistas salariales. En cambio los sectores marginados aún tienen esta asignatura pendiente.
APU: ¿Cómo se distribuye la riqueza?
SM: Ese es el principal problema. Porque hemos acumulado algún nivel de ingresos, pero no hemos construido los canales para distribuirlos. Centralmente porque sigue habiendo altos niveles de desocupación. Si distribuir pasara solamente a través del aumento salarial, la cuestión no sería sencilla, porque habría que dar una disputa contra los que pagan los salarios, pero sería una sola pelea. El problema es que para distribuir no solamente hay que aumentar la base salarial, sino además crear las condiciones para que todos los compañeros reciban un salario.
APU: "Lograr el pleno empleo", me explicaba en otra entrevista Enrique Deibe (Secretario de empleo del Ministerio de Trabajo nacional).
SM: Exacto. (Agencia Paco Urondo)
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