NUEVA YORK, ESTADOS UNIDOS, Septiembre 23 (Agencia Paco Urondo) Sede
de las Naciones Unidas, Nueva Cork, miércoles, 20 de septiembre de
2006, a las 11.15.
"Señora Presidenta, excelencias, jefes de Estado, jefes de Gobierno y
altos representantes de los Gobiernos del mundo: muy buenos días a
todos y a todas. En primer lugar quiero invitarles con mucho respeto a
quienes no hayan podido leer este libro, a que lo leamos; Noam
Chomsky, uno de los más prestigiosos intelectuales de esta América y
del mundo, Chomsky, uno de sus más recientes trabajos: Hegemonía o
supervivencia, hegemonía o supervivencia, La estrategia imperialista
de Estados Unidos. Excelente trabajo para entender lo que ha pasado en
el mundo en el siglo XX, lo que hoy está pasando, y la más grande
amenaza que se cierne sobre nuestro planeta: la pretensión hegemónica
del imperialismo norteamericano pone en riesgo la supervivencia misma
de la especie humana.
Seguimos alertando sobre ese peligro y haciendo un llamado al propio
pueblo de los Estados Unidos y al mundo para detener esta amenaza
que es como la propia espada de Damocles. Yo pensaba leer algún
capítulo, pero, por respetar el tiempo, más bien lo dejo como una
recomendación. Se lee rápido. Es muy bueno, señora Presidenta.
Seguramente usted lo conoce. Está publicado en inglés, en alemán, en
ruso, en árabe, seguramente
Asistentes: [aplausos].
Presidente Chávez Miren, yo creo que los primeros ciudadanos que
deberían leer este libro son los ciudadanos hermanos y hermanas de los
Estados Unidos, porque la amenaza la tienen en su propia casa; el
diablo está en casa, pues. El diablo, el propio diablo está en casa.
Ayer vino el diablo aquí.
Asistentes [aplausos].
Presidente Chávez Ayer estuvo el diablo aquí, en este mismo lugar.
¡Huele a azufre todavía esta mesa donde me ha tocado hablar! Ayer,
señoras, señores, desde esta misma tribuna el señor Presidente de los
Estados Unidos, a quien yo llamo "el diablo", vino aquí hablando como
dueño del mundo, como dueño del mundo. Un psiquiatra no estaría demás
para analizar el discurso de ayer del Presidente de los Estados
Unidos. Como vocero del imperialismo vino a dar sus recetas para
tratar de mantener el actual esquema de dominación, de explotación y
de saqueo a los pueblos del mundo. Para una película de Alfred
Hitchcock estaría buena; incluso yo propondría un título: "La receta
del diablo".
Es decir, el imperialismo norteamericano —y aquí lo dice Chomsky con
una claridad meridiana y profunda— está haciendo desesperados
esfuerzos por consolidar su sistema hegemónico de dominación. Nosotros
no podemos permitir que eso ocurra, no podemos permitir que se instale
la dictadura mundial; que se consolide, pues, que se consolide la
dictadura mundial. El discurso del Presidente-tirano mundial, lleno de
cinismo, lleno de hipocresía, es la hipocresía imperial, el intento de
controlar todo. Ellos quieren imponernos el modelo democrático como lo
conciben: la falsa democracia de las élites. Y además un modelo
democrático muy original: ¡impuesto a bombazos, a bombardeos y a punta
de invasiones y de cañonazos! ¡Vaya qué democracia! Habría que revisar
las tesis de Aristóteles, ¿no? Y de los primeros que hablaron por allá
en Grecia, de la democracia, a ver qué modelo de democracia es ése, el
que se impone a punta de marines, de invasiones, de agresiones y de
bombas.
Dice el Presidente de los Estados Unidos ayer, en esta misma sala, lo
siguiente: "Hacia dondequiera que usted mira, oye a extremistas que le
dicen que puede escapar de la miseria y recuperar su dignidad a través
de la violencia, el terror y el martirio". ¡Dondequiera que él mira ve
a extremistas! Yo estoy seguro de que te ve a ti, hermano, con ese
color, y cree que eres un extremista. Con este color, Evo Morales —que
vino ayer, el digno presidente de Bolivia— es un extremista. Por todos
lados ven extremistas los imperialistas. No, no es que somos
extremistas; lo que pasa es que el mundo está despertando y por todos
lados insurgimos los pueblos.
Yo tengo la impresión, señor dictador imperialista, de que usted va a
vivir el resto de sus días con una pesadilla, porque por dondequiera
que vea, vamos a surgir nosotros, los que insurgimos contra el
imperialismo norteamericano, los que clamamos por la libertad plena
del mundo, por la igualdad de los pueblos, por el respeto a la
soberanía de las naciones. Sí, nos llaman extremistas, insurgimos
contra el imperio, insurgimos contra el modelo de dominación. Luego,
el señor Presidente vino a hablarles, así lo dijo: "Hoy quiero
hablarles directamente a las poblaciones del Oriente Medio, mi país
desea la paz...".
Esto es cierto. Si nosotros nos vamos por la calles del Bronx, si
nosotros nos vamos por las calles de Nueva York, de Washington, de San
Diego, de California, de cualquier ciudad, de San Antonio, de San
Francisco y le preguntamos a la gente en las calles, a los ciudadanos
estadounidenses. Este país quiere la paz. La diferencia está en que el
Gobierno de este país, de Estados Unidos, no quiere la paz, quiere
imponernos su modelo de explotación y de saqueo, y su hegemonía a
punta de guerras. Ésa es la pequeña diferencia, quiere la paz, ¿y qué
está pasando en Irak?, ¿y qué ha pasado en el Líbano y en Palestina?,
¿y qué ha pasado en 100 años, pues, en América Latina y en el mundo? Y
ahora las amenazas contra Venezuela, nuevas amenazas contra Venezuela,
nuevas amenazas contra Irán… Le habló al pueblo del Líbano: "Muchos de
ustedes han visto cómo sus hogares y sus comunidades quedaron
atrapadas en el fuego cruzado". ¡Vaya qué cinismo!, ¡vaya qué
capacidad para mentir descaradamente ante el mundo! Las bombas en
Beirut, lanzadas con precisión milimétrica, ¿son fuego cruzado? Creo
que el Presidente está pensando en las películas del Oeste, cuando se
disparaba desde la cintura y alguien quedaba atravesado en el fuego
cruzado. ¡Fuego imperialista, fuego fascista, fuego asesino y fuego
genocida, el del imperio y el de Israel contra el pueblo inocente de
Palestina y el pueblo del Líbano! ¡Ésa es la verdad!, ahora dicen que
sufren, que estamos sufriendo porque vemos sus hogares destruidos.
En fin, el Presidente de los Estados Unidos vino a hablarles a los
pueblos, vino a decir, además —yo traje, señora Presidenta, unos
documentos, porque estuve esta madrugada viendo algunos discursos y
actualizando mis palabras—, le habló al pueblo de Afganistán, al
pueblo del Líbano: "Al pueblo de Irán le digo…, al pueblo del Líbano
le digo…, al pueblo de Afganistán le digo…". Bueno, uno se pregunta:
así como el Presidente de los Estados Unidos le dice "le digo…" a esos
pueblos, ¿qué le dirían esos pueblos a él, si esos pueblos pudieran
hablar?, ¿qué le dirían? Yo se los voy a recoger porque conozco a la
mayor parte del alma de esos pueblos, los pueblos del Sur, los pueblos
atropellados. Dirían: "Imperio yankee go home", ése sería el grito que
brotaría por todas partes si los pueblos del mundo pudieran hablarle a
una sola voz al imperio de los Estados Unidos.
Por eso, señora Presidenta, colegas, amigas y amigos, nosotros el año
pasado vinimos aquí a este mismo salón, como todos los años en los
últimos ocho, y decíamos algo que hoy está confirmado plenamente y yo
creo que aquí casi nadie en esta sala pudiera pararse a defender: el
sistema de Naciones Unidas, nacido después de la Segunda Guerra
Mundial —aceptémoslo con honestidad—, colapsó, se desplomó, ¡no sirve!
Sirve para venir aquí a dar discursos, a vernos una vez al año, sí,
para eso sí sirve; y para hacer documentos muy largos y hacer buenas
reflexiones y oír buenos discursos como el de Evo ayer, como el de
Lula, y muchos discursos, el que estábamos oyendo ahora mismo, del
Presidente de Sri Lanka y el de la Presidenta de Chile. Sí, para eso
sirve. Pero nos han convertido a esta Asamblea en un órgano meramente
deliberativo, meramente deliberativo sin ningún tipo de poder para
impactar de la más mínima manera la realidad terrible que vive el
mundo.
Por eso nosotros volvemos a proponer, Venezuela vuelve a proponer aquí
hoy, este día 20 de septiembre, que refundemos las Naciones Unidas.
Nosotros hicimos el año pasado, señora Presidenta, cuatro modestas
propuestas que consideramos de necesidad impostergable para que las
asumamos los jefes de Estado, los jefes de Gobierno, nuestros
embajadores, nuestros representantes, y las discutamos.
Primero, la expansión —ayer lo decía Lula aquí mismo— del Consejo de
Seguridad, tanto en sus categorías permanentes como en las no
permanentes, dando entrada a nuevos países desarrollados y a países
subdesarrollados, el tercer mundo, como nuevos miembros permanentes.
Eso en primer lugar. En segundo lugar, la aplicación de métodos
eficaces de atención y resolución de los conflictos mundiales, métodos
transparentes de debate, de decisiones. Tercero, nos parece
fundamental la supresión inmediata —y eso es un clamor de todos— de
ese mecanismo antidemocrático del veto, el veto en las decisiones del
Consejo de Seguridad. Vaya un ejemplo reciente: El veto inmoral del
Gobierno de los Estados Unidos permitió libremente a las fuerzas
israelíes destrozar el Líbano, en el rostro, delante de todos
nosotros, evitando una resolución en el Consejo de Seguridad de
Naciones Unidas.
Y en cuarto lugar, necesario fortalecer —decimos siempre— el papel,
las atribuciones del secretario general de Naciones Unidas. Ayer nos
daba un discurso el secretario general, prácticamente de despedida, y
reconocía que en estos diez años el mundo lo que ha hecho es
complicarse, y que los graves problemas del mundo, el hambre, la
miseria, la violencia, la violación a los derechos humanos lo que ha
hecho es agravarse. Esto es consecuencia terrible del colapso del
sistema de Naciones Unidas y de la pretensión imperialista
norteamericana.
Por otra parte, señora Presidenta, Venezuela decidió hace varios años
dar esta batalla por dentro de Naciones Unidas, reconociendo Naciones
Unidas como miembros que somos, con nuestra voz, con nuestras modestas
reflexiones; una voz independiente somos para representar la dignidad
y la búsqueda de la paz, la reformulación del sistema internacional;
para denunciar la persecución y las agresiones del hegemonismo contra
los pueblos del planeta. Venezuela de esa manera ha presentado su
nombre, esta Patria de Bolívar ha presentado su nombre y se ha
postulado para un puesto como miembro no permanente del Consejo de
Seguridad. Vaya usted a saber: el Gobierno de los Estados Unidos ha
iniciado una agresión abierta, una agresión inmoral en el mundo entero
para tratar de impedir que Venezuela sea elegida libremente para
ocupar una silla en el Consejo de Seguridad; le tiene miedo a la
verdad, el imperio tiene miedo a la verdad, a las voces
independientes, acusándonos de extremistas. Ellos son los extremistas.
Yo quiero agradecer aquí a todos aquellos países que han anunciado su
apoyo a Venezuela, aun cuando la votación es secreta y no es necesario
que nadie lo anuncie. Pero creo que dada la agresión abierta del
imperio norteamericano, eso aceleró el apoyo de muchos países, lo cual
fortalece mucho moralmente a Venezuela, a nuestro pueblo, a nuestro
Gobierno. El Mercosur, por ejemplo, en bloque ha anunciado su apoyo a
Venezuela, nuestros hermanos del Mercosur —Venezuela ahora es miembro
pleno del Mercosur con Brasil, Argentina, Uruguay, Paraguay— y muchos
otros países de América Latina, como Bolivia; el Caricom en pleno
anunció su apoyo a Venezuela; la Liga Árabe en pleno anunció su apoyo
a Venezuela. Agradezco muchísimo al mundo árabe, a nuestros hermanos
de Arabia, esa Arabia profunda. A nuestros hermanos del Caribe, de la
Unión Africana: casi toda África anunció su apoyo a Venezuela. Y
países como Rusia, como China y muchos otros países del planeta.
Muchísimas gracias, a nombre de Venezuela, a nombre de nuestro pueblo
y a nombre de la verdad. Porque Venezuela, al ocupar un puesto en el
Consejo de Seguridad va a traer la voz no sólo de Venezuela, la voz
del tercer mundo, la voz de los pueblos del planeta, ahí estaremos
defendiendo la dignidad y la verdad.
Más allá de todo esto, señora Presidenta, creo que hay razones para
que seamos optimistas, irrenunciablemente optimistas, diría un poeta,
porque más allá de las amenazas, de las bombas, de las guerras, de las
agresiones, de la guerra preventiva, de la destrucción de pueblos
enteros, uno puede apreciar que se está levantando una nueva era, como
canta Silvio Rodríguez: "La era está pariendo un corazón". Se levantan
corrientes alternativas, pensamientos alternativos, movimientos
alternativos, juventudes con pensamiento distinto; se demostró ya en
apenas una década que era totalmente falsa la tesis del fin de la
historia, totalmente falsa la tesis de la instauración del imperio
americano, de la pax americana, la instauración del modelo
capitalista, neoliberal que lo que genera es miseria y pobreza, es
totalmente falsa la tesis, se vino abajo, ahora hay que definir el
futuro del mundo. Hay un amanecer en el planeta y se ve por todas
partes, por América Latina, por Asia, por África, por Europa, por
Oceanía.
Quiero resaltar esa visión de optimismo para que fortalezcamos nuestra
conciencia y nuestra voluntad de batalla por salvar al mundo y
construir un mundo nuevo, un mundo mejor. Venezuela se suma a esa
lucha y por eso somos amenazados. Ya Estados Unidos planificó,
financió e impulsó un golpe de Estado en Venezuela y Estados Unidos
sigue apoyando movimientos golpistas en Venezuela y contra Venezuela,
sigue apoyando el terrorismo. Ya la presidenta Michelle Bachelet
recordaba hace unos días —perdón, hace unos minutos— el horrible
asesinato del ex canciller chileno Orlando Letelier; yo sólo agregaría
lo siguiente: los culpables están libres y los culpables de aquel
hecho donde murió también una ciudadana estadounidense, son
norteamericanos, de la CIA, terroristas de la CIA. Pero además hay que
recordar en esta sala que dentro de pocos días también se cumplirán 30
años igualmente de aquel hecho terrorista horripilante de la voladura
del avión cubano, donde murieron 73 inocentes, un avión de Cubana de
Aviación, ¿y dónde está el más grande terrorista de este continente y
quien asumió la voladura del avión cubano, como autor intelectual?
Estuvo preso en Venezuela unos años, se fugó, allá por complicidad de
funcionarios de la CIA y del Gobierno venezolano de entonces. Está
aquí viviendo en Estados Unidos, protegido por este Gobierno, y fue
convicto y confeso. El Gobierno de los Estados Unidos tiene un doble
rasero y protege el terrorismo. Estas reflexiones, para decir que
Venezuela está comprometida en la lucha contra el terrorismo, contra
la violencia, y se une a todos los pueblos que luchamos por la paz, y
por un mundo de iguales. He hablado del avión cubano, Luis Posada
Carriles se llama el terrorista, está protegido aquí. Como protegidos
están aquí grandes corruptos que se fugaron de Venezuela; un grupo de
terroristas que allá pusieron bombas contra embajadas de varios
países, que allá asesinaron gente durante el golpe de Estado,
secuestran a este humilde servidor y lo iban a fusilar, sólo que Dios
metió su mano, y un grupo de buenos soldados y un pueblo que se fue a
las calles; y de milagro estoy aquí. Están aquí, protegidos por el
Gobierno de Estados Unidos los líderes de aquel golpe de Estado y de
aquellos actos terroristas. Yo acuso al Gobierno de Estados Unidos de
proteger al terrorismo, y de tener un discurso totalmente cínico.
Hablamos de Cuba, venimos de La Habana, venimos felices de La Habana,
estuvimos allá varios días; y allí se puede ver el nacimiento de una
nueva era: la Cumbre del G-15, la Cumbre del Movimiento de los No
Alineados, con una resolución histórica: documento final —no se
asusten, no lo voy a leer todo—, pero aquí hay un conjunto de
resoluciones tomadas en discusión abierta y con transparencia por más
de 50 jefes de Estado. La Habana fue capital del Sur durante una
semana. Hemos relanzado el Movimiento de los No Alineados; y si algo
puedo pedir aquí a todos ustedes, compañeros y hermanos y hermanas, es
que le pongamos mucha voluntad para fortalecer el Grupo de los No
Alineados, importantísimo para el nacimiento de la nueva era, para
evitar la hegemonía y el imperialismo.
Y además, ustedes saben que hemos designado a Fidel Castro presidente
del Grupo de No Alineados para los próximos tres años, y estamos
seguros de que el compañero presidente Fidel Castro va a llevar la
batuta con mucha eficiencia. Para los que querían que Fidel se
muriera, pues, frustrados quedaron, y frustrados quedarán; porque
Fidel ya está uniformado de nuevo de verde oliva, y ahora no sólo es
el Presidente de Cuba, sino el Presidente de los No Alineados.
Señora Presidenta, queridos colegas, presidentes, ahí nació un
movimiento muy fuerte: el del Sur. Nosotros somos hombres y mujeres
del Sur, nosotros somos portadores, con estos documentos, con estas
ideas, con estas criticas, con estas reflexiones —que ya cierro mi
carpeta y el libro me lo llevo, no olviden que se los recomiendo
mucho, con mucha humildad—, tratamos de aportar ideas para la
salvación de este planeta, para salvarlo de la amenaza imperialista y
para que, ojalá pronto, en este siglo, no muy tarde, ojalá podamos
verlo nosotros y vivirlo mejor nuestros hijos y nuestros nietos: un
mundo de paz, bajo los principios fundamentales de la Organización de
Naciones Unidas, pero relanzada, relanzada y reubicada. Creo que a
Naciones Unidas tenemos que ubicarla en otro país, en alguna ciudad
del Sur, hemos propuesto desde Venezuela. Ustedes saben que mi médico
personal se tuvo que quedar encerrado en el avión, el jefe de mi
seguridad se tuvo que quedar encerrado en el avión: no les permitieron
venir a Naciones Unidas. Otro abuso y atropello, señora Presidenta,
que pedimos desde Venezuela quede registrado como atropello —hasta
personal— del diablo.
Huele a azufre, pero Dios está con nosotros. Un buen abrazo, y que
Dios nos bendiga a todos. Muy buenos días. (Agencia Paco Urondo)
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