miércoles, 8 de abril de 2009

Breves apuntes sobre Clarín, por Enrique de la Calle

Capital Federal (Agencia Paco Urondo) El país hermano boliviano sufre la violenta resistencia de un movimiento político de derecha que quiere detener las transformaciones que Evo viene llevando adelante. En estos días, esa resistencia mostró su cara más sanguinaria, cuando grupos paramilitares armados (en algunos casos, integrados por mercenarios importados, en otros, por jóvenes blancos, clasemedieros -¿gente de bien?-, de Santa Cruz de la Sierra) tomaron dependencias públicas y torturaron y asesinaron y desaparecieron a campesinos y militantes que apoyan al Gobierno nacional. Las muertes llegaban a 16.

No voy a extenderme sobre el proceso político boliviano. Este artículo se trata de un brevísimo apunte sobre los medios de comunicación. Nada diré de los bolivianos, aliados indispensables de la revuelta de la Media Luna: describir el fascismo, el racismo, la esencia antidemocrática de sus discursos, casi que no es novedad para un lector/espectador con algo de espíritu crítico. Hasta podría agregar que los noteros y movileros que abundan en nuestros canales de aire son, en comparación, un canto a la pluralidad y diversidad.

La observación apunta -una vez más- al grupo Clarín. En su versión online, un titular describió así a tantos asesinatos: "Los hechos de violencia desatados por la crisis política ya dejaron 16 muertos” (13/09/08). Es decir, para Clarín no fueron los paramilitares, la derecha, las patronales campestres y de los hidrocarburos los responsables (penales o políticos, según el caso) de torturar y matar a 16 personas. Fue la "crisis política" que también tiene como parte, según se desprende, al propio Evo Morales. Así las cosas, Evo se vuelve responsable por conducir cambios sociales, por gobernar atendiendo los reclamos de las mayorías populares, por haber recibido los 2/3 de los sufragios en la última elección, de las muertes de 16 personas. ¿Deberían Evo y los movimientos sociales que lo apoyan, dejarse de molestar a la minoría rica del Oriente así no existen "crisis políticas" tan sangrientas?

Para Clarín, estos titulares no son novedad. El 27 de junio de 2002, eligió "La crisis causó 2 nuevas muertes" para ilustrar la tapa matutina. Esa "crisis" había causado el feroz asesinato de dos piqueteros, Dario Santillan y Maxi Kosteki. Clarín y sus periodistas tenían en su poder fotos que mostraban con claridad cómo la polícia bonaerense fusilaba a los militantes. El editor y periodista (sic) Julio Blanck, responsable de la tapa de esa jornada, prefirió un título que expresara mejor la relación que la empresa Clarín tenía con el presidente Eduardo Duhalde. En un excelente documental sobre el tema, Blanck se excusa refiriendo a la vorágine propia de un cierre de edición. La excusa, a tono con la trayectoria profesional de Blanck, es impresentable.

Ayer y hoy, la democracia exige una verdadera reflexión sobre los medios de comunicación y sobre el derecho a la información de la sociedad. Por el momento, nadie escuchó a los periodistas Victor Hugo Morales y Magdalena Ruiz Guiñazú expedirse sobre estas cuestiones. Tal vez, no las entiendan tan perjudiciales para el derecho de expresión como una resolución del COMFER contra una FM marginal del Grupo Prisa. (Agencia Paco Urondo)

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