CAPITAL FEDERAL, diciembre 16 (Agencia Paco Urondo) A continuación la entrevista realizada por la Agencia Paco Urondo (APU) al responsable del Movimiento Evita en Capital Federal.
APU: ¿Cómo nace tu vocación militante?
Juan Pablo Cusa: Vengo una familia que siempre se discutió política. Excepto mi viejo, que era peroncho, la familia era gorila, sobre todo mi mamá y su familia. Desde lo cultural, familia radical, de clase media. Pero el militante tiene una sensibilidad más agudizada, te duele más la realidad. Y otros le agregamos la visión política.
APU: ¿Cuándo empezaste a militar?
JPC: Empecé a militar en Mercedes, en el secundario allá por el 85. Por el juicio a las Juntas. Yo tenía 12 años, casi 13. Había una ola muy franjistas (de Franja Morada, frente universitario de la UCR), con la teoría de los demonios. Éramos muy ingenuos. Creíamos que estábamos derrotando a la dictadura. Eso duró hasta el 88, donde empezamos a leer Jauretche. Llegamos por medio del hermano de un compañero, que había sido periférico del PR (Peronismo de la Resistencia). Luego intentamos tener experiencias barriales, una movida rara para la época, porque se circuito era del intendente. Ahí nos dimos cuenta como estaba arraigado el peronismo en la gente. Yo vivía en una ciudad por la que quería militar y transformar el mundo era peronista. En esa época no había villas, eran las casitas periféricas, las que se inundaban cuando el río crecía. Pero descubrimos el amor del Pueblo por el peronismo. Ahí laburaban muchos obreros del nylon, en Ducilo, Dupont. Ahí redescubrimos la lucha de los 70. Justo en un Pueblo donde estuvo Videla, donde tuvieron que mudar el regimiento por el apoyo civil que tuvieron en un levantamiento militar. Aún sin entender bien lo que era el peronismo, yo me emocionaba con las pintadas del peronismo, de la Unidad Básica Claudia Falcone. Después por el menemismo, se fueron disolviendo muchos bastiones militantes. Ahí nos empezamos a definir en “izquierda nacional” o “nacionalista revolucionaria”.
APU: ¿Por qué te viniste a Buenos Aires?
JPC: Me vine a trabajar a Buenos Aires, viví en pensiones y departamentos compartidos e incluso en un momento pude alquilar solo un departamento. Hice una experiencia en el CBC, pero me tuve que poner a laburar. Empecé a trabajar en una imprenta en Uruguay y Rivadavia. Empecé atendiendo al público y luego pasé atrás, fotocopiar e imprimir. Era más trabajo y más distendido. Escuchábamos la Rock & Pop y terminábamos el laburo. Pero vas a las marchas solo, y te dan ganas de militar.
APU: ¿Y cómo regresás a la militancia?
JPC: Mi hermana Gabriela se hizo amiga de la hermana de Santiago Martorelli, Yanina. Se conocieron en la misma pensión. En un viaje de vacaciones en Mardel en 88, nos fuimos a Necochea a visitar la amiga de mi hermana, y ahí lo conocí a Santiago. En dos días, generamos una relación. Éramos chicos: yo tenía 13 y el 15. Después me vuelvo a conectar a principios de los 90, cuando estaban armando Quebracho.
Mi hermana, el novio de ella y Santiago estaban armando algo. Y ahí me sumo a Quebracho. Fines del 93. Quebracho Capital tenía una coordinación muy fuerte con La Plata, coordinada por Santiago. Yo laburaba muchas horas, así que al principio participaba poco. Me empiezo a encontrar con discusión político, ámbitos orgánicos. Yo estaba en Capital pero mi conducción seguía en La Plata, que era Santiago y Emilio, que lo miraba de lejos, apenas lo saludaba. Fue una experiencia muy interesante, sobre todo la marcha contra la Ley de Educación, que me hizo regresar al CBC. Quebracho rompía con la resistencia testimonial del menemismo, junto con Norma Plá. Era muy fuerte, radicalizada pero recuperábamos la calle. Alguien tenía que hacer eso. El primer corte de ruta lo armamos nosotros. Nosotros estábamos marcando el rumbo de una pelea. Esto se veía como que éramos vanguardistas. Y cuando veía desde Mercedes el 20 diciembre, que ese camino lo habíamos empezado a mostrar nosotros. Que el menemismo se rompía. Me voy de Quebracho en el 98.
APU: ¿Y por qué te vas?
JPC: En verdad, no me alejo. Me quedé sin trabajo y me fui de mochilero por Latinoamérica. Me tomé un tren hasta Tucumán y llegué a Venezuela, incluido Santo Domingo. Y cuando regreso a Mercedes, armamos un grupo muy testimonial, de pintadas, “La Resistencia”. Y me fui en el 98 por cuestiones personales, se fue mi conducción. Yo en mi vida militante transité millones de sellos. Fui Quebracho, 4P, CTD Aníbal Verón. Pero mi conducción nacional siempre fue la misma: Emilio y Santiago, sobre todo Santiago por una cuestión generacional. Me había ido a Mercedes, pero cuando pasó lo del 20 de diciembre, vi que había que regresar a una militancia nacional. Dejé mi trabajo de mozo y lo fui a ver a Santiago que estaba en la carpa docente. Era la época de 4P. Yo vivía en una pensión, una casa vieja en Pasaje Voltaire (Palermo Viejo) que pertenecía a la madre de mi compañera, Marisel (Coloricchio). Ahí hacíamos las reuniones metropolitanas de 4P: Santiago, Gildo, la Rusa, el Turco Jalil, algunos compañeros que ya no están, Sebastián Cáceres que era muy chiquitos, Luquitas Cáceres, Juancito Luna.
JPC: Yo trabajaba en un puesto de diarios. Gildo se quedaba a dormir y cuando me levantaba a las 3, 4 de la mañana, él también se levantaba y se iba para Varela. El MTD Evita nace con tres o cuatro comedores. Uno en Hudson, en Varela, en Constitución. Muy chico, con pocos militantes, pero con mucha política y militancia. Gildo llegaba a las 7 en Varela.
APU: ¿Y Kirchner?
JPC: A mí me pasó algo raro. Habíamos hecho una marcha donde decíamos que íbamos a quemar las urnas. El día del discurso de la asunción, me fui a comer un paty en Constitución. Había un TV, lo escuchaba, lo veía tirarse contra las vallas, la cabeza lastimada. Me pareció que había que bancarlo. Cuando empezó a discutirse los canales con el gobierno, que no era tan raro porque tanto Duhalde como Rodríguez Saá lo había intentado, me pareció bien. Fue un gran acierto de Emilio y Santiago de pensarlo como transición. Le pregunté a Emilio si íbamos a ser la resistencia dentro del kirchnerismo. Y me dijo “no voy a hacer la resistencia de alguien que tiene de enemigo a López Murphy”. Se parecía a un avance popular como lo fue la primavera camporista, de reestructuración del tejido social, con un tipo que se enfrentaba a los poderosos, y cada vez que tenía poder se tiraba para este lado.
APU: ¿Y hoy? ¿Cuál es el balance que hacés del Movimiento Evita?
JPC: Lo que nos falta es organizar este crecimiento de militancia. Hay que fortalecer los frentes, hay que entender que es un avance dentro de un marco de transición, con un equilibrio entre distintos sectores. Como dice Emilio, crear una fuerza propia en coalición con otros sectores. Falta construir el kirchnerismo, porque muchos solo miran la fuerza propia. El proyecto nacional, lo que contiene es a todos: la CGT, gobernadores, organizaciones sociales. Hay que poner el enemigo afuera de eso, del campo popular. Son contradicciones secundarias. Y a veces no comprendemos eso.
Los tiempos de Kirchner son distintos a los nuestros, porque el gobierna el país. Fue el que mejor entendió el 20 de diciembre, haciendo equilibrio entre sectores más radicalizados, entre los que vienen de otra experiencia. Es un tiempista que cuando tiene poder juega para este lado: cambió la corte, apartó al menemismo, avanzó en los Derechos Humanos. Hay que seguir manteniendo la Plaza del 25.
APU: ¿Y desde la Plaza para acá?
JPC: La Plaza fue el punto máximo de acumulación, y la antipatria empezó a golpear sobre la plaza. López pega sobre sectores de Derechos Humanos. Lo de San Vicente golpea sobre la CGT unida. La nacionalización de las elecciones provinciales, antes no pasó con Alperovich en Tucumán, Lavagna arreglando con algunos intendentes, el duhaldismo moviendo fichas. Quieren desestabilizar la Plaza. ¿Qué lo convierte en nacional a Misiones? La visita de Sosbich, Blumberg, Bergoglio, los radicales más pegados al Pacto de Olivos.
APU: ¿Cuál es nuestra tarea?
JPC: Utilizar el Estado para construir poder popular. Fortalecer los frentes. Ir a los barrios. Construir mesas de organización, promotoras. Meternos de lleno en los frentes. Ahí están los cuadros. Construir la fuerza popular del kirchnerismo. Meternos en los sindicatos, universidades y juventud. Sobre todo juventud, que le faltó una gran columna de jóvenes a la Plaza. Sin Estado, sin puestos. La idea de militar para cambiar al mundo. Lógicamente estamos pegados a Kirchner. No somos kirchnerismo crítico.
Y nos toca construir organización militancia. Meter el conflicto social dentro del Estado, que fue el veneno que derrocó al neoliberalismo. El conflicto tiene que ser una política de Estado. En Gualeguaychú, el Presidente hizo del medio ambiente una política de Estado. ¿Por qué estamos encarcelando a los milicos asesinos o enfrentamos al ALCA? Porque el Presidente se para sobre esa lucha. Sobre el conflicto social. Porque tiene un Pueblo que pelea y lo sostiene. Por nuestra historia de lucha. ¿Por qué el Consejo de Salario? Por la historia de lucha de los trabajadores.
APU: ¿Y si se cae Kirchner?
JPC: Si se cae Kirchner perdimos, y tenemos que volver a empezar. ¿Y con quién voy a volver a empezar? Con Claudia Cildañez, con Vicky, con Gildo, con Santiago, con Emilio. No hay Movimiento Nacional por fuera del Estado. A veces para entender hay que ser crítico, pero la tarea actual es a todo o nada. Mientras vamos construyendo el Movimiento Nacional para profundizar esto. Pero eso va a salir si a Kirchner le va bien, no si le va mal. Porque perdés todas las piezas. No le pasó a ningún movimiento de masas que sobreviva a la caída del Estado, no le pasó a Montoneros, no le pasó a nadie. Cuando perdimos nos diseminamos, y volvemos a cero. No se construye algo tan grande sin el Estado, al menos un frente de liberación limitado, sin mayores contradicciones adentro. Es la experiencia histórica internacional. Pero yo siempre sé con quien voy a empezar de nuevo. Soy muy orgánico. Más allá de la amistad, está la admiración hacia la conducción por su política y lucha. Llegás a pensar que darías la vida por los compañeros. O sé es leal o no se es leal. Y agradezco mucho la valoración que esos compañeros hacen de mí. (Agencia Paco Urondo)
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